MI MÚSICA EN:

itspam 

REDES SOCIALES:

fbtwyt

libro poemas

Entre las composiciones de Emilio, destaca también un pequeño libro de poemas, "Poemas en clave de amor", donde hace una recopilación de sus mejores poemas. Algunos de ellos se han convertido en canciones, otros están a vuestra disposición aquí para disfrutarlos.

Al hacer clic sobre cualquiera de los 38 poemas que están a vuestra disposición más abajo se desplegará el poema completo.



Decir amor
es pronunciar tu nombre,
nombrarte a ti
sólo es decir amor.
Decir canción,
mirarse en tu sonrisa
y compartir
la dicha entre los dos.
Decir amor
es como secuestrarte
para vivir
un mundo de ilusión
y relatar un cuento fabuloso
en un país


sin miedo ni dolor.
Decir amor
es como repetirte
una vez más,
mil veces más
¡te quiero!,
hasta llenar de besos y caricias
lo más profundo
de tu corazón. Decir amor
de pronto es encontrarse
siendo feliz
sin más explicación

y compartir
sonrisas y esperanzas;
decir amor
es encontrar a Dios.
Decir amor
no es repetir tan sólo,
palabras tiernas,
ecos del corazón.
Decir amor
es conocerte y darte
mi tiempo, mis caricias,
un beso y una canción. 



Armonías de guitarra;
sus notas, ausentes quedan
de pulsaciones precisas
en la campiña morena.Tendida de olivo a olivo,
hasta el corazón nos llega
palpitación de un pasado
que es ensueño en la tibieza.Los pensamientos se posan
en flora de mil esencias,


fugaces como las luces
que en mil colores se trenzan.Campiña, guitarra y jaca
y gracia en volantes suelta,
unas veces delirante
y en breves momentos muerta.Del sol a la sombra, un paso;
otro del gozo a la pena,
celosía de un letargo
en campiña cordobesa.


El corazón se contiene
en un silencio de siesta
para lanzarse violento
entre cantes, vino y fiesta.

Cuando suena una guitarra
sus notas clavadas quedan
en el espacio doliente
de la campiña morena.



La tarde me dice adiós
mientras me deja un recuerdo
y el cariño que le tuve
va entre las sombras creciendo.Yo voy por la carretera
que va subiendo hasta el pueblo.


Campesinos en sus mulas
van cantando por flamenco:
Aperador, no prometas,
que te conocí hace tiempo
y tus promesas serán
hojas que se lleva el viento!


Quedó atrás la carretera
y voy entrando en el pueblo,
llorando las consecuencias
de un amor insatisfecho.

Amor de mis quince años,
con sabor a pan moreno,
con aire que olía a mosto
y a membrillo tempranero.


Ay, cómo me duele ahora
por mi olvido su silencio!
¡Ay, tarde, cuánto te diera
por encontrarla de nuevo!



Soy un peregrino,
un discípulo de Proust.Regresé
queriendo encontrar mi infancia.Corazón inquieto,
busco lugares que ya
no están,
el tiempo borró sus huellas.

¿Dónde está la escuela
en que empecé a garabatear
y el solar
donde jugaba a canicas?


¿Dónde aquel fotógrafo
que un día me retrató,
capitán,
con cruz y devocionario?


¿Dónde aquellos ojos
negros de una niña en flor?
(No sabrá que a veces soñé con ella).Soy un peregrino,
un imitador de Proust
de ocasión
buscando entre mis recuerdos.Voy hacia ese pueblo
que en la niebla se perdió
(la emoción ahogada en el desencanto).¿Dónde está aquel patio
con claveles y un jazmín,
dónde está
aquel verde limonero


¿Quién se me llevó
el escaparate de ilusión,
y aquel tren, maravilla de hojalata?Y ese seis de enero
de inquietante expectación
infantil,
el balcón de aquel milagro?Regresé
lejos ya
del que fui.Me olvidé
de la magia de un atardecer
y mi mundo empezaba a crecer
para emprender el vuelo.



La calle es como el cauce
de un río de luz,
con su ribera blanca
y su sombra azul.Cuidan la calle,
viven en ella,
mozas enamoradas
de piel trigueña.En la siesta la calle
se hace más larga,
y unas manos ausentes
ciñen el alma

Se siente el alma
como ceñida,
porque le falta
el aire de tu sonrisa.


En la tarde la calle
entra en los patios,
rincones de albahaca
y de geranios.Estos rincones,
hacen de una guitarra
brotar canciones.En su noche de nardos
brota en las frondas
una canción de besos
fuentes y auroras


Y en su penumbra
la luna bella
en unos ojos negros
se siente estrella¡Ay, de las calles blancas
de Andalucía
que emborrachan de noche,
sueñan de día!Hay en su fondo
un abrazo de risas
y cante jondo.



Si pudiera volver
a ese tiempo de ayer
donde la vida
era un sueño por lograr
valorando la amistad
y una pasión escondida.Si pudiera volver
a través del papel
a tu recuerdo,
guardaría para ti
aquel beso que no di,
la clave de aquel misterio

Y en un rincón
con un libro en un cajón,
unos versos y un amor
de pocos años...
(tenía poco más de quince años
y fantasía;
tenía una guitarra que sabía
mis ganas de triunfar...)


Si pudiera volver
a ser el capitán
de mi aventura,


romper las olas del mar,
volar más alto que Juan,
reírme de la cordura,
volvería a repetir
las notas que ayer te di,
los mismos pasos;
buscaría junto a ti
el juego que descubrí
enredado entre tus brazos.



Dime que vienes,
que me tiendes tu mano,
que caminas conmigo,
a mi lado.Dime que piensas en mí
como te estoy pensando,
dichosa entre la gente,
cantando.Dime que ríes
aunque estés ahogando
por dentro los gemidos
o el llanto

Dime que esperas,
impaciente, aguardando
el momento preciso
indicado.Dime que vives,
y que vives luchando
sin pausa, sin violencia,
amando.


Dime que me amas
como te estoy amando
con ilusión, mi pecho
ofrendado.

Quisiera ser el aire
que respiras,
quisiera ser el viento
que te besa,
la arena que resbala
entre tus dedos, y
el mar cuando las olas
te rodean.



Esta mañana estoy cansado
hundido en el silencio del sofá.Otra vez solo,
repaso la película
en que tú y yo
-fue como un sueño-
fuimos protagonistas.Apenas anteayer
yo te tenía
gozoso entre mis brazos,
y esta mañana
te vivo desde lejos.¿Dónde estarás?
Acaso tú también pienses en mí.Recordarás
ciudades y momentos que vivimos.


Sobre el mantel
imágenes con sol de tus cabellos,
alrededor
regalos del bazar de la ilusión.


Esta mañana he recordado
paisajes y rincones de lugares
que descubrimos,
con aires de aventura,
en que tú y yo
-como otros tantos-
fuimos protagonistas.Casi sin darme cuenta
te vi partir
marchando a tus asuntos,
y la emoción
manaba de tus ojos

¿Como estarás?
Acaso tú también pienses en mí.


Recordarás
ciudades y momentos que vivimos.Sobre el mantel
imágenes felices del verano.Testigos son
regalos del bazar de la ilusión.



Cuando no te alcance
una noche clara
la estrella que sueñas
verde y plateada,
besaré tus ojos
al llegar el alba
porque sé que eso
tan sólo te basta.Si no puedo darte
rosas escarlatas,
toma de mis manos
margaritas blancas
porque sé que eso
tan sólo te basta.Si no te prometo,
como en una farsa,
alcázares, torres,


jardines de fábula,
te ofrezco mis manos,
te entrego mi casa
porque sé que eso
tan sólo te basta.Si me encuentras triste
no es porque la vida
quebró mi esperanza;
es porque no puedo
poner en tus manos
las cosas soñadas.Si vienes conmigo
tendremos contadas
las cosas del día,
no las del mañana,

coraje en mi pecho
y calma en tu cara
porque sé que eso
tan sólo te basta.


Y si no te canto
como a ninfa alada
de rubios cabellos
y ojos esmeraldas,
adoro tu cuerpo
vivo en tu palabra
porque sé que eso
tan sólo te basta.



Esperar
es pagar por adelantado
el precio de la alegría
si regresas.Es negarse al presente de la luz
y morir en él viviendo
lo que esperas.Aguardar
es contar, uno a uno, los minutos
que me separan de ti.

Es sumirse en la nostalgia
del deseo
y llenarse los ojos de relojes.


Es tender un puente
entre el recuerdo y la esperanza.Es tener mi lámpara encendida
y todo en su lugar
-todo dispuesto-
para tu llegada

Esperar
es llenar de teléfonos la casa
y el corazón de inquietudes.


Es borrarte los defectos
uno a uno,
hacer el inventario de tus gracias...
y tener miedo
de que alguien lo sepa.



Barrio de la catedral,
cuando en tus calles estrechas
cae la lluvia
tus piedras se hacen charol.Cuando te cubre la noche
cualquier rincón es el broche
para cerrar un amor

De tu pórtico el fervor
reposa hoy en tus muros,
mis sentimientos desnudos
y mis recuerdos de amor.


En tu gótica penumbra
sus latidos escucho
como campanas al vuelo
recibiendo mi consuelo,
barrio de la catedral

Barrio de la catedral,
siempre una tasca me espera
donde unas copas me llevan,
a revivir el calor
de un pecho moreno y mío
que en tus calles conocí
y espero ansioso el momento
de tenerlo junto a mí.



Por entre calles estrechas
de tabernas y mesones
se lleva una copla el viento,
una copla que es lamento
de guitarras y bordones.Nace en la noche que llora ....
en la tasca soñolienta
un cante que es soleá,
soleá en la madrugada
como una espina clavada
en quien quiere de verdad

Sabiendo que tú eres causa
de mi muerte y mi vivir
una guitarra no encuentro
para cantar lo que siento
y lo que pienso de ti.
Yo lloro en el olivar
pero mi guitarra duerme
y quiere estarse callada
sin mi tristeza cantar
Porque no podría cantarte
la verdad de mi lamento
para irse con el viento
convertida en soleá.


Soleá en la madrugada
como una espina clavada
en quien quiere de verdad.



Tú no jardín;
ni tus insectos, tus fuentes y tus aves;
ni tú cielo,
infinito presente creador
de nubes y de auroras;
ni tú alegría
del sol que siempre ríe,
ninguno de vosotros
sois bastante.

Prestadme lágrimas
para sacarme fuera
y después abrazaros a mi alma
para así poder gustar
de vuestra presencia
impecable y noble,
mil veces más amable
que el por qué de mi llanto.



Campo herido, campo herido
por el surco, por la hazada,
por la sed de tus raíces,
por la tardía otoñada,
por un agua que no escucha
de tu clamor la palabra.Herido de indiferencia
nunca tuviste corbata;
herido de ingratitud,
sólo el poeta te canta,
pone la mano en tu hombro
y a contemplarte se para

A contemplarte en las nubes,
en la tarde, en la montaña
sal y pimienta de un pueblo
que se duerme en la ignorancia.¡Ay, campesina bonita!,
mira que tu novio aguarda
a que un día te decidas
para llevarte en su jaca
porque le sangran las venas
que cantaron la esperanza.
Campo herido, campo herido
en noches de luna clara;
campo que suda en la era,
campo que sueña en la parva,
conmigo te están cantando
los ruiseñores del alba.



Tus besos de ayer,
tus besos de hoy
qué fueron, qué son
tus besos.¡Tus besos!
Fueron tus besos de ayer,
una puerta que se abra
y una mano que pedía
mendigando un corazón

Y yo te salí al encuentro
comprendiendo tu mirada
mientras mi pecho abrigaba
el comienzo de un amor.


Fueron tus besos después
lo mismo que tu cintura,
y tu pelo y tu figura
una especie de locura
que me embargó el corazón

Fueron tus besos después,
entonces fueron tus besos,
una cara mercancía
por la que yo me mora
sin respuesta ni razón.


Tus besos de ayer
tus besos de hoy
qué fueron, qué son
tus besos.



En Guadix,
donde se abren las cuevas,
donde la hierba no crece
porque el sol quema la siembra.En Guadix,
tierra de mi Andalucía,
tierras de arcilla y dolor
y de la gente sencilla.A Guadix
subió mi amigo un buen día
y se quedó a vivir
en una cueva vacía

Sintió allí la misma sed
que padecía la tierra,
-gitano entre los gitanos-
polvo, sudor y miseria.A Guadix,
le hizo una ermita nueva
para rezar a la Virgen
en la explanada abierta.


Padre y maestro de todos,
amigo fiel y profeta,
trabajador incansable
entre blancas chimeneas

De Guadix.
salió mi amigo un buen día.


El no olvida a sus amigos
ni sus amigos le olvidan.



Me lo encontré,
perdido en su monólogo interior,
en un café:
-"Dame un pitillo, Emilio, por favor".Lo saludé
y me tendió su mano sin calor:
"¿Cómo estás?" - "Mal,
la vida es un infierno sin amor"."No te puedes siquiera imaginar
lo que estando con ella conocí.No podrás, aunque quieras, comprender
lo que, al perderla a ella, yo perdíNo me digas que hay otras, no es verdad;
para mí sólo hay una y no está aquí;
no me digas que ya me pasará,
si no vuelve he dejado de existir".

Y lo escuché
como si fuera yo su confesor;
y no acerté
a pintarle de verde el corazón.


Le quise hablar
-seguro estoy de que no me escuchó-
y comprendí
que seguiría atrapado en su dolor."No te puedes siquiera imaginar
lo que estando a su lado yo viví;
no podrás, aunque quieras, comprender
que lo he tenido todo y lo perdíNo me digas que hay otras, por favor,
para mí sólo hay una y no está aquí.No me digas que espere: mi reloj
ha dejado hace tiempo de latir".

Y me contó
que ayer sus versos eran a la luz,
a una mujer,
al alba de la rosa, al cielo azul.


Y que después
el signo de su horóscopo cambió
y esa mujer
"Compréndelo" -le dijo-,
y se marchó.Y lo invité
a tomar otra copa y otra en cualquier bar
y prosiguió
repitiendo su estrofa sin cesar.Y me marché
temiendo a cada paso lo peor.Su mobilette
tomó despacio y luego se perdió.



Yo me iré,
tan lejos como pueda, de mi historia.Marcharé;
si alguna vez me he visto, lo olvidé.Buscaré
un asiento en el parque con los viejos.Jugaré
una partida nueva en el café

Hablaré,
con los niños que van hacia el colegio.


Pensaré:
"quedan algunas cosas,
quedan bastantes cosas, por hacer".Cantaré una canción
escrita en primavera.Me reiré
de los sueños, absurdos, de anteayer

Lloraré
por los que buscan y no encuentran nada.


Viviré
como si fuera la primera vez.Amaré
sólo aquello que encuentre en mi camino.Pensaré:
"quedan algunas cosas,
quedan bastantes cosas, por hacer".



Te encuentro sola una vez más
y te saludo como ves;
comprendo bien que estés así,
yo estuve igual alguna vez.No te reprocho tu actitud,
que menosprecian los demás,
perdiste el tren del corazón,
y te cansaste de esperar

Cansado está tu cinturón
de comprender a los demás;
hoy te refugias sin querer
en oro líquido y cristal.Victoria, Victoria, Victoria
recuerda sus caricias,
añora sus palabras,
suspira por sus besos


Victoria, Victoria, Victoria
quiere vivir otra historia
sin finalMenuda cae la lluvia en tu rincón
y faltas al trabajo una vez más;
recuerdo que otro día yo te vi
callada, sola y sin poder llorar.



¿A dónde va tu viento, marinero?
No supiste en tu barca de luna
que las olas perdieron el camino
y las costas su ofrenda.Pero, ¡qué has de saber!
si tus dos remos se han cansado hace tiempo

de copular reflejos, y tus manos,
morenas de distancia,
no conocen más cielos que tus redes.


Todo tú eres sueño y espera;
sal sueña tu mirada precavida
y sal sueñan tus pasos

Manero, yo ya no sé cantar.
Mi voz se perdió con la tuya
reclamando favores a la tierra,
persiguiendo bandadas de colores
que enterraron su ofrenda,
lejos de nuestro esfuerzo, sollozando
en profundo silencio.



Yo no olvidaré aquel pueblo
de los pardos olivares
con su aire oliendo a vino
entre almendros y trigales.En primavera, su campo
una verde alfombra era,
con su adorno de cortijos,
almiares y palmeras.Un pueblo es como un amigo
que en nuestra vida hizo huellaSi de él nos retiramos
su amistad nunca nos deja.

Recuerdo su ermita blanca
dominando la campiña,
donde los enamorados
acudían a la cita.


Y su Palacio Ducal,
sus arroyos y sus huertas.Y el barrio del Encinar
con su calle en escalerasPor sus caminos morenos
volvían a descansar
jóvenes algodoneras
con su mísero jornal.

Yo siendo niño gocé
las caricias de este pueblo;
yo bebí del agua fresca
de su Fuente del Pozuelo.


Si me retiré de él
no fue por mi voluntad.Su recuerdo es como un sueño
que alegra mi soledad.



Si el amor pisa mi orilla,
la luz de mi lamparilla
me encontrará en el umbral;
y de par en par abiertas
del corazón las compuertas
para que pueda pasar.Si al llegar pasa de largo
le cantaré muy despacio
para hacerle regresar;
y si no entiende mi historia
haré que gire la noria
para poderle encontrar

No me importan los ladrones
que no asaltan corazones;
ni vientos ni temporal;
que no apagarán mi llama
y al borde de mi ventana
me encontrar al pasar.Si acaso llega cansado
reposará en un estrado
de anémonas verde mar;
y si me llama a su juego
nos jugaremos el fuego
que nos consuma a la par
Si no puede alzar el vuelo
le remontaré en el cielo
de los genios de cristal.


Y si busca un prisionero
él ser mi carcelero
en prisiones de coral.



Por entre el toldo, un hilillo de sol
me está hiriendo el pecho.Enredado con su luz,
un fino soplo de viento.Y de la mano del aire, la paz
descubre los ecos de la ciudad.Cae la tarde; en el salón
sólo se escucha un tic-tac

La paz, mi paz, tu paz,
la tan deseada,
la joya más codiciada
en mis horas de ansiedad.


La paz, mi paz, tu paz,
la tan olvidada,
cenicienta rescatada
con zapato de cristal.Hay unos niños jugando al balón
entre los naranjos

En sus ramas, cualquier gorrión
ensaya su canto.


Sábanas blancas quieren navegar
al Sur, doradas palomas de paz.Cae la tarde. En el salón
sólo se escucha un tic-tac.



Soledad
es tan tierna como la amapola
que vivió siempre en el trigo sola
sin necesitar de nadie.¡Ay, mi Soledad!
Soledad
es criatura primorosa
que no sabe que es hermosa
ni sabe de amor ni engaños¡Ay, mi Soledad!
Soledad


vive como otra cualquiera
en la aldea donde naciera.
Lava, cose, llora y ríe.¡Ay, mi Soledad!
Pero yo la quiero así, distinta,
porque es sincera;
es natural como el agua que llega
corriendo alegre desde el manantial,
no sabiendo ni a dónde va
¡qué feliz vive mi Soledad!

Soledad
es tan bella como una paloma
y tan clara como el sol que asoma
por entre los matorrales.
¡Ay, mi Soledad!


Ya sé que tu pelo,
de negro azabache,
se volvió ceniza;
contemplo tu frente,
tan tersa y tan limpia,
de arrugas surcada;
ya sé que tus manos,
hechas de caricias,
están ateridas;
tu aliento, menguado;
tu ofrenda, entregada;
serena, tu orilla.


Ya sé que tus ojos,
de un tiempo más joven,
perdieron su vida

Pero tú no lo sabes
y, como una niña,
sonríes y dejas
un beso en mi frente,
querida mamá... Ya sé que tu cuerpo,
de tantas fatigas,
empieza a encorvarse;
que crecen tus hijos
y marchan, dejando
tu casa vacía.
Adoro esas manos
que unieron las mías
invocando al Padre.


Sé que la palabra
que aprendí primero
ser repetida,
querida mamá,
querida mamá.



Sin damos cuenta, a veces, olvidamos
sembrar en nuestro huerto fantasía.La misma que en la vida no encontramos
luchando por comprar nuestra alegría

Sin damos cuenta, a veces, olvidamos
promesas que hace tiempo nos hicimos.
(El ritmo de la vida que llevamos
culpable es del olvido en que vivimos).


Sin damos cuenta, a veces, esperamos
que cambie nuestra suerte el nuevo día.Queremos que ella cambie y no cambiamos

de orientación y rumbo nuestras vidas.


!Y ya está bien!¿Dónde están nuestros sueños de ayer?
Detengamos el tiempo, el reloj,
que la vida se vive una vez.



Si ya te conociera
no estaría llenando de palabras,
tachones y dibujos
el blanco de un papel.Si ya te conociera
no buscaría
tu imagen y tu nombre
-proyecto de mujer-Si ya te conociera
no estaría contándote esta historia
de versos sin sentido.

Si ya te conociera
recorrería caminos de ternura
dormidos por tu piel.


Sólo puedo decirte
que presiento tu luz,
que adivino la gracia
con que caminas tú.Sólo puedo decirte,
amiga mía,
que espero tu sonrisa azul.



Si ya te conociera
no estaría quemando los minutos
mientras arde un pitillo
y empieza a anochecer.Si ya te conociera
encontraría
palabras más hermosas
que poderte ofrecer...



Nadie canta ya en la aldea;
ya nadie quiere cantar:
se les marchó en una noche
el encanto del lugar.Moreno encanto de niña
-un diamante sin tallar-
entre veredas y cumbres
y prados de verde mar.Hacia la fuente del huerto
yo la veía pasar
-una flor en su cabello
y en su cara un madrigal-.
Madrugaba con el alba

Yo la veía pasar
con ojos de sueño y luna,
brazos de mármol y sal.Un lucero enamorado
quiso a la niña enlazar
con nardos de desposorio
a su dulce rutilar.


Las rosas que ella robaba
a las rosas, al pasar,
han formado una corona
en la fuente de cristal


Desde entonces en la aldea
ya nadie quiere cantar.


En los huertos y en las eras
sólo hay ganas de llorar.



Junto a la iglesia hay un arco
que se engalana en la feria
y su sombra es como un beso
en las horas de la siesta.En ese rincón soñé
y canté por vez primera
con el pasional estilo
de los cantes de mi tierra


Canté, a aquellos ojos negros
de aquella niña morena
siempre tan lejos de mí
por sus fanegas de tierra.Desde entonces fue mi canto
de coraje y de protesta
por un mundo que no hacía
sino cerrarme sus puertas

Hoy que te he vuelto a encontrar
quiero que conmigo vuelvas
a ese rincón andaluz
donde te hice poema.



Era amigo de la sierra,
la quería como hermana.-Una humilde silla rota
y unas pajas su almohada-,
junto al hogar, el gañán,
arrebujado en su manta,
un cigarro del país
sus torpes manos liaban.Allí se quedaba inmóvil
el gañán en su cabaña
con recuerdos del pasado
hasta el despertar del alba

Ya no podía llevar
el ganado a la montaña,
ya la honda no podía
manejar con sus manazas.Estaba tan destrozado
como su vieja zamarra.


Pero el recuerdo latía
en su alma delicada
como alborada de besos,
como flor resucitada

Sus versos se haban quedado
rondando por las cañadas,
pregonando las canciones
que un día el gañán cantara.



Un atardecer.
Puerto pescador.Un adiós del mar
a un velado sol
que pronto se ir.Un adiós del mar
y un corazón que se siente feliz
entre una espuma de esmeralda y sol.Las olas mecen su alegre reír
dando a la tarde su mejor canción

Un atardecer
yo la encontré y se vino hacia mí,
me descubrió su dulce soledad,
estaba sola y no olvidó reír,
quería reír, quería soñar.Del encuentro aquel
guardo el aroma de amor ideal
que aquella niña despertara en mi
cambiando el rumbo de mi caminar.


Quiso que el amor sintiera
como ella lo viera en su soledad:
puerto, tarde, sol y risas

-A la niña aquella no podré olvidar-.
Canta conmigo
entre la espuma
oro-esmeralda
de mi soñar.



Tu recuerdo, qué alegría
cuando está cerca tu aliento,
próxima tu compañía.Tu recuerdo, sombra y luz;
fuego y agua; noche y día.Tu recuerdo,
alegría de presente,
añoranza de otros días

Tú eres presencia,
tú eres recuerdo,
tú eres mar y cielo de mi vida.Tú presencia, día sin nubes,
mar sin olas, flor sin brisa.


Una música sin eco
en tu existencia prendida

Tu recuerdo,
qué agonía de kilómetros
tendidos entre tu mano y la mía.



Cuando te digo que te amo
puedes estar segura de dos cosas:
que puedes contar conmigo
y que estoy pensando en ti.Cuando te digo que te quiero
es que te estoy diciendo sólo a ti
que te entrego lo que tengo
y que vivo para ti


Y cuando no te digo nada
debes de suponer -eso sí-
que no hacen falta palabras
para vivirte así.Porque quererte es navegar
confiado a tu brújula;
amarte es naufragar
seguro entre tus brazos;
contar contigo, después
de haberlo dado todo,
todo, todo, todo,
todo por ti.



Hoy
que vuelvo la mirada
a otro tiempo, otras palabras,
revivo ideas
que en mi pecho se agolpaban.Hoy
me siento como el niño
que miraba alrededor
y veía tan difícil ser mayor.Me imagino de regreso
a ese pueblo, a ese jardín,
a la sombra
de aquel verde limonero


O caminando hacia la escuela
-mi cuaderno en la cartera
con los cromos,
el compás y la merienda-.¡Dónde está el escaparate
con muñecas de cartón
y aquel coche,
maravilla de hojalata!Y al llegar el seis de enero,
(esa noche de ilusión),
en mis botas, caramelos
de carbónY mi primer amor,
¡quién sabe dónde está!
¿Habrá encontrado su zapato
de cristal?

¿A quién le hará soñar
ser el príncipe azul
de aquel cuento
que guardaba
en su baúl?
(Sólo soy
el peregrino de unos años,
de un camino que dejé).


Voy de regreso.
Para recobrar mi historia
hoy recuerdo lo que fui:
navegante de otros mares
que perdí.



Cuando las estrellas brillan
él abandona su cama:
lleva un pantalón vaquero
y un trapo rojo a la espalda.Aventurero y poeta,
la sangre en su pecho canta
el duelo que en el silencio
de cada noche le aguarda.¡Que el torerillo es de oro!,
tiene aguante y tiene capa;
si a veces mascó la tierra,
de ella nació la esperanza.


Pero el maletilla vive
sin un mecenas que salga
al paso de su afición,
tan sentida y tan probada.


¡Ay, cuántos lances perdidos!
¡Ay, cuántas noches bañadas
en un sudor sin laureles!¡Ay, cuánta suerte ignorada!
Nada teme el maletilla
cuando se arroja a la plaza:
que su vida está en el toro
y, en l, su gloria empeñada

Mil mozas lloran por él
las heridas de su espalda,
heridas que en una tarde
fueron su afrenta y su rabia.


En el taller de su pueblo
una música le canta
en sus músculos cansados
la faena de su espada.Puede que algún da su sangre
ponga color a su estampa,
dibujada en un corral
con luces de luna clara.



Por las cumbres de la sierra
la noche llegó callada
a Córdoba pensativa,
a Córdoba enamorada.La noche se me caló
por las veredas del alma
mientras cruzaba sus calles
y me asomaba a sus plazas.Ante un Cristo solitario
vi que estaba una muchacha
hablándole de su noche
con el pecado en la cara:
"El Alcázar de mi barrio,
la luna en la fuente clara,
la malicia de los nardos
y la higuera entre las malvas...

Y pensé que en el silencio
impecable de la plaza,
entre faroles y esquinas,
estas palabras brotaban:
"Si nadie lanzó su piedra...
anda y éntrate en tu casa;
vete y riega con tu llanto
el calor de tu almohada".


Por la Cuesta del Bailío,
con la cabeza muy baja,
con su amor y con su pena
se marchaba la muchacha.


"El Alcázar de mi barrio
la luna en la fuente clara..."
"Si nadie lanzó su piedra...
anda y éntrate en tu casa.


"El olor de los jazmines
y la higuera entre las malvas..."
"Vete y riega con tu llanto
el calor de tu almohada".



Hoy he querido olvidar
y enterrar el dejo amargo
que mi alma está sufriendo
por tu olvido y desengaño.Hoy he querido olvidar
nuestras horas en la playa;
mis manos en tu cintura
escalando la montaña;
el pitillo que encendías
y de tu boca me dabas;
mi juramento en la noche,
mi silencio y tus palabras;


el palpitar de tu pecho
bajo tus manos cruzadas
y tu sonrisa de siempre
en tu boca enamorada...¡Ay de nuestros besos solos
en la puerta de tu casa,
en el banco del paseo,
en el rincón de la tasca!
Me parece como un sueño
el ardor de tu mirada
el tesoro de tus ojos,
de tu risa y de tus lágrimas

Hoy que sé que no me quieres,
frente a tu olvido, mi alma
se revela ante el pasado
como una fiera acosada.


No quiero saber de ti
ni quiero saber de nada.



En estas horas últimas del día
en que recuerdo lo que ha sido la jornada,
el trabajo, la prisa, los afanes
-cuando todo está en calma-
me acuerdo de ti.Sentado en una silla, junto a un libro,
repasando mis cuentas atrasadas,
los logros, los fracasos, los proyectos
-cuando todo está en calma-
me acuerdo de ti

Enciendo lentamente un cigarrillo
-la cabeza en mi mano reposada-
mientras miro, tranquilo, el calendario...
(Sonando están las doce campanadas).


Quisiera estar contigo nuevamente
descubriendo el amor cada mañana,
compartiendo tu risa o tu tristeza
como la vez pasada

"Más vale no pensar en esas cosas..."
-me repito con sorna resignada-
"La noche y la fatiga no son buenas
consejeras y, a veces,
me acuerdo de ti".


"Tal vez mañana sea distinto" -pienso-.
Mi reloj, a las siete, como siempre,
programo y me retiro, ya calmada
esta inquietud.
Me llega con tu imagen la alborada.


Arriba